#YoSoloQuieroTirar

Andrea Itúrburu. Feminista y guayaquileña.

Pensé por mucho tiempo si debería ponerle este título o no, pero ya que vamos a hablar de sexo ¿Por qué no?

Hace unos días estaba pensando en lo cansado que es ser mujer. Tener que luchar en contra del patriarcado (que está en cada uno de los aspectos de nuestra vida) todo el día cansa. Es desgastante que no te tomen en serio en tu trabajo, ir por la calle y que algún patán te grite algo. Ser mujer es como un deporte de riesgo. A veces una quiere buscar refugio en el placer de compartir intimidad con un hombre que nos guste, sin necesidad de involucrar el amor. Pero, hablando con algunas amigas me he dado cuenta que en este país, a veces ni eso podemos lograr. Es que mientras más inteligente, mientras más alto sea tu cargo en el trabajo (que te costó un mucho conseguir), mientras más premios tengas o te guste hablar de cosas como ciencia, política, economía, etc, ¡Es peor! Los hombres ni siquiera te hablan con intenciones de tener sexo contigo.

Yo me rodeado de mujeres inteligentes siempre. Muchas de mis mejores amigas son excelentes en los distintos campos a los que se dedican.  Siempre he pensado que, aunque tengamos diferentes profesiones y vengamos de diferentes estratos sociales, lo que une nuestra amistad es ser muy parecidas en cuanto a “romper el molde” sobre lo que significa ser una “Mujer de bien” en esta ciudad. Mis amigas son libres, inteligentes, decididas y viven su sexualidad como mejor les convenga. Una vez una me contaba que le había costado mucho llegar a ser gerente en su trabajo. Como cualquier persona que se sienta orgullosa de su esfuerzo, lo publicó en sus redes sociales y actualizó su cuenta de Bumble. Dejó de recibir matchs y cuando lo hacía, los hombres a los que ella le escribía no le contestaban o le cancelaban. Cuando borró su cargo, empezó a recibir mensajes otra vez, pero cuando ellos se daban cuenta que estaban hablando con la gerente de una empresa, la bloqueaban. Ella en Bumble, no llega a ni una primera cita en persona.

Otra amiga en cambio me contaba que conoció a un hombre en una fiesta que también parecía ser muy inteligente.  Hablaron toda la noche y el coqueteo recíproco estaba ahí. Cuando ella le cuenta a qué se dedicaba, el se empieza a retraer poco a poco. Intercambian números. Dos días después, cuando ella le escribió para preguntarle como estaba, él le responde con un “Bien, oye la verdad es que estuve hablando toda la noche contigo porque quería que me des el número de tu amiga”

Hasta aquí, ustedes creerán que quizás es que mis amigas son pesadas (no lo son) o algo así, pero lo que escuché de parte de los hombres y mi psicóloga, demuestra lo contrario. Un compañero de la universidad me empezó a hablar de otra compañera nuestra que, antes de graduarse, ya tenía su empresa propia y en este momento está trabajando en el extranjero, producto de su arduo trabajo. Él me decía que ella era la mujer perfecta. Le pregunté: ¿y por qué no la invitas a salir? Y me dijo, pálido como si se le hubiera bajado toda la sangre a los pies: “¡No, jamás! ¿De qué podría hablar con ella? Ella me comería y uno como hombre tiene siempre que ser el que lleva la relación”.

Karina (mi psicóloga) dice que ya le ha enseñado a algunos hombres que van a su terapia, que hacer fingir que una mujer no te gusta porque es muy inteligente y después se puede “creer más” no funciona. Aunque no lo crean, no han sido niños los que le han preguntado eso, sino hombres.

¿Qué le hace pensar que las mujeres inteligentes no son mujeres normales? Cuando estamos en la cama queremos pasarla bien, no demostrar que somos mejores. La inteligencia no te hace menos femenina.

Otra cosa que me causa hasta risa es, ¿por qué los hombres piensan que todas queremos relaciones serias? Una solo quiere tirar y sentirse sexy por unos minutos, nada más. No te vamos a hacer un quiz para ver si estás apto o no para quedarte con nosotras. ¿Por qué mi amigo es de los que cree que él tiene que “llevar el control de la relación” hasta en un vacile?

Para finalizar solo puedo decirle a los hombres guayaquileños y ecuatorianos que leen esto: DESAHUÉVENSE. No tienen idea de las mujeres que se están perdiendo solo porque les tienen miedo a sus logros profesionales. Nosotras solo queremos tirar, no gobernarles la vida. Pónganse pilas que por eso los extranjeros, a los que no les da miedo acercarse, se las están llevando a todas.

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