El empoderamiento de la mano del feminismo

María Rosa Castro, Chone.

Hace algunos años sabia poco o nada del feminismo, el empoderamiento femenino, de escucharme y amarme, de que nadie puede juzgarme por como vivo mi sexualidad, de sororidad, en fin, de tantas cosas. De cierta forma vivía en una burbuja que con el tiempo se reventó. Abrí mis ojos a las diferentes realidades que viven las mujeres en diferentes partes del mundo y de las mujeres que me rodean; que desde antes de nuestras abuelas nos han querido oprimidas, sumisas y asignándonos roles. Pero, así como yo, día a día muchas mujeres más abren sus ojos, salen de esa burbuja y se dan cuenta que ya no tiene que ser así, que tenemos voz y vamos a alzarla.

Con el tiempo me di cuenta de que te haces feminista por su propia historia, pero también te haces feminista por las mujeres de tu familia, por tus amigas, por las desaparecidas y por las que ya no están. Hoy soy feminista porque creo en la igualdad entre hombres y mujeres. Soy feminista porque la penalización por violación es mucho más baja que por abortar. Soy feminista por aquellas mujeres que han sido acosadas, por aquellas que se han callado. Soy feminista por las mujeres, niñas y ancianas que han sido violadas, torturadas y asesinadas por el hecho de ser mujer. Soy feminista por esas mujeres y por esos hombres que me han enseñado a no normalizar comportamientos machistas a los que la sociedad está acostumbrada. Soy feminista por las mujeres que han sido sumisas y que hoy están despertando ante este increíble movimiento que siempre ha estado para nosotras. Soy feminista por esas mujeres que viven libremente su sexualidad. Soy feminista por esas mujeres que me inspiran a amarme más. En fin, soy feminista por tantas razones que me hicieron cuestionar mi lugar como mujer en la sociedad.

Definitivamente, el feminismo me encamino al Women Empowerment, y que bien se siente. El empoderamiento femenino es un proceso de cambio que va de adentro hacia fuera y de abajo hacia arriba, es un proceso a largo plazo que inicia en el ámbito personal y se extiende hasta una dimensión colectiva donde la mujer logra cambios no solo en ella, sino que construye e influye en estructuras organizativas para lograr un cambio social y político. Una mujer empoderada es aquella que tiene el poder sobre su vida, es la dueña de sus decisiones, es una mujer que se siente satisfecha consigo mismo y con la vida que construye día a día. Desde hace algún tiempo inicié este proceso de empoderamiento conmigo misma, con mi ser y con mi cuerpo para poder llegar a inspirar a otras mujeres a empoderarse, porque ser una mujer empoderada no tiene nada que ver con ser económicamente independiente, emprendedora o querer al hombre por debajo de nosotras. El empoderamiento es un gran cambio y dada nuestra cultura machista, estamos rodeadas de prejuicios que debemos dejar a un lado y vivir la vida que queramos.

Una de las principales barreras del empoderamiento femenino es la cultura y sin lugar a duda nuestro entorno no se encuentra del todo preparado para una mujer independiente y empoderada. En nuestra cultura, así como en muchas más, un claro ejemplo en pleno 2020 es que se da por sentado que la mujer tiene casarse, ser madre y formar una familia, lo que es una idealización totalmente equívoca. Así como también esta muy normalizado el asunto del acoso disfrazado de piropos. Hace un par de semanas leí una imagen que decía “si eres feo es acoso, pero si eres guapo es coqueteo.” Y lo que inmediatamente vino a mi mente fue: “por qué ese pensamiento tan pobre?”. Yo decidiré de quien y que tipo de piropo o halago aceptar, si no te conozco y no quiero, es acoso. Mi punto es que el acoso esta tan normalizado e impregnado en la sociedad que es casi casi nuestra obligación aceptarlo de quien venga. Y es que el problema con los “piropos” es que casi siempre sexualiza o cosifica a la mujer, ya que, básicamente, el piropo se trata de un hombre enunciando su fantasía de poder sobre la mujer. Así como estas brechas sociales, también están las brechas creadas por las leyes e instituciones que discriminan y como no mencionar las brechas en las capacidades. Todas estas barreras deben ser destruidas y dejarse atrás, debemos romper todos esos patrones machistas que se han infundado en la sociedad y que hacen que el proceso de empoderamiento de las mujeres sea pausado.

Debo decir que el empoderamiento de la mano del feminismo es increíble, te crea carácter, te sientes en armonía contigo. Es hora de que nos empoderemos, es hora de alzar nuestra voz, de saber que, para ser libres, tenemos que conocernos y auto observarnos para así poder empoderarnos, expresar nuestra libertad y ser la mujer queramos ser.

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