Crónica de una esposa engañada que fue swinger y su fin de semana en un retiro católico.

Anónimo

Entonces, me divorcié. Fracasó el sagrado matrimonio. Años de ser novios, estar amarrados o ser pelados, como lo quieran llamar. Unos pocos de casados y se terminó, firmé el divorcio.

Por un lado, el mío era como cualquier matrimonio convencional. Yo era una esposa, su trofeo, o al menos me di cuenta que él pretendía verme de esa forma. Siempre iba donde él quería ir, acompañaba a su familia en los eventos que les importaban, atender y entretener a los amigos siempre con la mejor disposición… Y por último explorar el mundo Swinger.

Todo empezó siendo por cumplirle un sueño, un deseo a él. Fue complicado al principio, yo con respecto al sexo soy muy tímida, y aunque tuve experiencias satisfactorias y dejé de ver el sexo como un tabú o algo malo, al final no se sintió tan bien. Ahora creo que había cierta presión… No, había MUCHA presión de él para que yo quiera explorar sexualmente y claro, así él lo pueda hacer.

Yo era su primera pareja. Cuando nos conocimos, yo ya había tenido sexo antes. Él no. Y con esta idea en mi cabeza de que “los hombres siempre buscan sexo”, cedí a que cumpliera sus sueños. Pensé, “tengo que hacer esto, sino se destruye el matrimonio”, y sobretodo tenía una frase que me la dejó grabada en la cabeza “el que busca en otro lado es porque no le están dando lo que quiere”. Sí, lo sé, debí darme cuenta en ese momento.

Fui descubriendo que le gustaba verme con otros hombres y que le dijera que iba a estar con otros hombres. Que coqueteara de forma online con personas con las que conectábamos. Y bueno, al inicio no me sentía nada cómoda con eso, pero me hablaba tanto de como le excitaba que otros hombres me desearan, y me insistía tanto que poco a poco fui soltándome.

Si a alguien leyendo esto le interesa, la comunidad Swinger en Guayaquil se conecta por twitter y generalmente eran personas algo mayores a nosotros, que estábamos en los últimos años de nuestros 20s, y solo puedes participar si tienes pareja, no singles.

Se supone que, en este contexto de exploración, debería haber completa honestidad, pero NO. No fue el caso, y eso es lo que me hizo sentir una pendeja.

Me enteré de algunas cosas, sin estar buscando nada, encontré mensajes a su ex, mails buscando servicios sexuales, muchas conversaciones con varias mujeres coqueteando y sobre la nueva relación que estaba formando con alguien de su trabajo, tenía mucha cercanía con ella.

Tengan en cuenta que nuestras exploraciones eran netamente sexuales, no éramos poli amor ni nada así, como que tener sentimientos por otra persona no era una opción en nuestro matrimonio. Le gustaba verme con otros hombres, pero era celoso y posesivo igual. Contradictorio tal vez, pero así era.

Cuando lo encaré al respecto de su nueva mejor amiga, me dijo que ella “lo escuchaba”. Era una buena amiga, nada más. Y yo cerré los ojos ante eso. No le veía nada de malo. Pero un día mi intuición se disparó, y bueno, encontré ya cosas imposibles de negar y me enteré de otras.

Cuando encontré una caja de condones que no había usado conmigo, me dijo que eran del papá. Me enteré que en su despedida de soltero, los amigos le invitaron el servicio de dos trabajadoras sexuales, al mismo tiempo. Que había contratado los servicios sexuales de una persona, a la que él se refería como un travesti. Y que al final, con la amiga del trabajo “se amaban”.

¿Y qué hice yo? Me metí en la cabeza que debía pelear por él. Me sentía celosa, engañada y en total negación. No iba a dejar que nada de eso arruine mi relación. Se me bajó la autoestima y la forma de recuperarlo, era recuperar mi matrimonio.

Yo hice muchos sacrificios durante esa relación. Como mencioné, era celoso. Me alejé de muchos de mis amigos, hacer los trabajos grupales de la U muchas veces era incómodo por sus celos. Yo siempre fui muy deportista, y tenía muchos amigos, era la típica niña entre los niños, y él se burlaba un poco por como me vestía, porque nunca fui una chica girly y por ello no tenia tantas amigas mujeres. Pero gracias a él, ya me vestía como “mujer”.

Todo eso me parecía normal. Me había mentido tanto y todo estaba ahí en mis narices. No lo vi o no lo había querido ver. A la final, me tiró algo de la culpa. Que yo trabajaba mucho y no tenía tiempo para él y sus necesidades.

Empecé a hacer Yoga, me reunía una vez por semana con una psicoanalista, y con esta ayuda empecé a trabajar en mi y en lograr salir de una larga depresión, que luego de tanto analizarme, sé que empezó mucho tiempo atrás. Y al fin un día dije, ya no más. ¿Qué estoy haciendo? Necesito el divorcio. Fue como despertar de un largo sueño.

Bueno, luego de una larga depresión. Mi papá me dijo que quería que me sienta bien y que la iglesia me iba a hacer sentir “paz”. Me pagó un retiro católico por la Ruta del Sol, por no ser mala onda con él, lo acepté. Solo les digo que lo que vi ahí, estuvo un poco, extraño.

Llegamos un jueves de noche. Nos repartieron en los cuartos y nos obligaron a entregar nuestros celulares.

Luego, hicieron un acto, como una especie de obra de teatro. Los diálogos eran muy pobres. La historia iba algo así:

Un chico estaba en casa un viernes por la noche, sufriendo porque no tenía planes. La mamá le dijo que le iba a preparar su comida favorita y que luego iban a rezar el rosario, el chico renegando aceptó ya que no tenía más que hacer.

Luego un amigo lo llama y le dice que hay fiesta donde otro amigo. Justo la mamá entra al cuarto con su plato de comida, pero el chico está listo para salir. Le dice a la mamá que no lo moleste que va a salir. La mamá le ruega que se quede porque ya hizo la comida y no quiere que la deje sola.

Él se va. Llega a la fiesta, se encuentra con los amigos, toma alcohol, conoce mujeres que son criticonas y vanidosas. Se empieza a drogar con cocaína, pero siente unas tocadas en el cuerpo y escucha algo. Les pregunta a los amigos si escucharon lo mismo que él, pero le dicen que está loco, pero él sigue sintiendo los golpes y los escucha más, y más. Al fin, se va de la fiesta y llega a la casa. Le reclama a la mamá “por tu culpa, por estar rezando el rosario me has hecho venir a casa”. Se acabó.

Todavía no entiendo que aprendí con esta obra teatral, solo recuerdo que eran las 12 de la noche y nos mandaron a dormir.

Al otro día, 6am de la mañana, nos dieron una charla sobre como la gente no quiere hacerle caso a la religión por los casos de los curas pederastas y que es muy importante no generalizar e incluir a toda la iglesia en eso, “ya que todos somos humanos y por unos cuantos no nos vamos a hundir todos.” Luego dijeron que íbamos a rezar el rosario. Me regalaron uno, pero no participé. Aprendí que el rosario es un elemento por el cual le pedimos a la Virgen María que interceda por nosotros con Dios, se le pone una intención o un pedido al rezo y María le dice a Dios que te conceda lo que estás pidiendo.

Me pareció interesante que es como un acto de meditación para los católicos, como había empezado a meditar y hacer yoga constantemente en esta época conecté esas dos cosas.

Luego, otra charla. Hablaron sobre el examen de conciencia, eso nos ayuda a saber qué pecados hemos cometido. Anotamos en un papel nuestros pecados y hablamos punto por punto sobre cada uno de los mandamientos y sus sub puntos.

Mi lista era eterna al parecer. Muchas cosas con pecado. Estuve tranquila escuchando, pero empecé a llenarme de ira. Aprendí y me sorprendió que hacer yoga y meditación es un pecado. Yo justamente empecé a meditar para bajar lo cabreada que estaba al estar escuchando todo lo que estaba escuchando en esa charla. Me dijeron que, al meditar, se te puede meter el diablo. Que las poses que usas al meditar y el estado en que te pones, es una puerta abierta para los demonios. Una niña pequeña preguntó si no se podía meditar “ni por jugar”. No, ni por jugar le dijeron. Al parecer era seria la cosa.

Me fui al cuarto que me habían asignado para dormir, al día siguiente me levanté a desayunar con todos en una sala, luego subimos a seguir en más charlas sobre la vida de Jesús. Cuando llegó la hora de rezar el rosario yo fui al cuarto a realizar mi meditación. Yo les había dicho anteriormente lo que iba a hacer a los organizadores del evento y me dijeron que todo ok. Pasaron unos minutos y entró una chica a ver que me pasaba. Le dije que estaba meditando y que luego regresaba a las charlas. No se si estuvo bien o mal ponerme en ese plan, por lo que estaba pecando frente a sus ojos. Pasaron un par de minutos y entró con otra chica. Les dije que esto funcionaba para mi, así como para ellas funcionaba rezar el rosario, me dijeron que no puedo faltar a las charlas, pero notaron que no iba a ceder y entonces se fueron. Terminé mi meditación, entonces regresé.

Hablaron de la importancia de la familia y empezaron a atacar a las feministas diciendo que estaban “locas”. “Ese feminismo nos está llevando a otros lados” Dijeron que no teníamos que preocuparnos porque ellos si consideraban que la mujer debe tener igualdad de derechos y oportunidades que los hombres.

Y no se que me pasó, pero me rayé. No se si bien o mal, pero me dieron ganas de pelárselas a todos ahí. Les pregunté: ¿Por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes? Intentó responderme. Me dijo que no pueden pero que ellas de todas formas sirven como monjas.

Les pregunté: ¿Ellas siempre deben estar por debajo del hombre, nunca pueden estar a la misma altura? Me dijeron que “las mujeres tienen sus cosas” “ellas pueden ser madres”.

Me enojé: “Eso no tienen nada que ver” La mujer puede ser madre y el hombre puede ser padre, estamos igual. De repente, un chico muy enfadado me dijo: La iglesia es la esposa del sacerdote, entonces una mujer no puede ser sacerdote porque, y que, vas a ser la esposa de la iglesia, ¿de una mujer entonces?

Y yo: ¿QUÉ? Eso no tiene sentido. ¿Y le estás dando género a la iglesia? En mi mente decía “¿Qué mierda acabas de decir? ¿Qué?”

Luego, empezaron a gritar cosas sobre el aborto y una señora gritó con fuerza “Feministas del demoniooooo.”

Parece chiste, pero es anécdota como dicen por ahí.

De repente era la feminista del retiro. Todos me veían como si fuera el diablo. Y para ser sincera, nunca he sido una persona política, no he ido a marchas o cosas así, pero en ese momento, lo era y entonces conecté igual con el tema. Desde siempre he estado rodeada de hombres sintiéndome como su igual, nadie me dijo que debía ser de otra manera, mi madre fue padre y madre, entonces no hubo mucha diferencia en lo que una mujer podía o no hacer, es ahora, ya mayor que me he dado cuenta de esos roles “esperados” en mi relación, pero bueno.

La siguiente actividad en el retiro era ver videos gráficos de abortos. Videos muy muy gráficos y muy largos. Eran larguísimos, y luego otro y otro. Me puse a leer un libro para no ver. Se me acercaron y me dijeron que no podía leer, entonces salí de la charla porque en serio me sentía en un culto.

¿Recuerdan la lista de pecados? Pues era el día de la confesión y era justo luego de estas charlas, yo fui a calmarme un poco en el balcón que tenía vista al mar. Un chico se me acerca a preguntarme “¿qué pasó?” le dije que no estaba cómoda y ahí pasé una media hora conversando un poco con él, sentí que estaba como testigo de jehová en mi puerta, intentando convencerme de que debo estar de su lado. En fin, yo era la sensación, luego de un rato el sacerdote que nos confesaba a todos se me acercó y me dijo que le habían contado que no estoy de acuerdo con unas cosas, me comentaba que Cristo hacía yoga y meditaba y que no le haga caso a todas las personas que son un poco cerradas… ja.

Y ya para finalizar el día la sub-coordinadora, si SUB porque es mujer obviamente, también quiso saber como estaba, me preguntó ¿Por qué estás aquí entonces?

Le expliqué: Mi papá me lo pagó. Él creía que yo iba a encontrar paz, pero solo he encontrado rechazo. Me siento pésimo. Todos me ven mal. Y mis practicas me están haciendo bien. Intenté venir con mente abierta a escucharlos para encontrar esa “PAZ” pero me encuentro con lo cerrados que son, lo que más hacen es juzgar a las personas.

Pasé leyendo el resto del fin de semana. Todo se sentía tan como una secta, no me gustó para nada, lo importante es que ahora, en el presente ya superé mi divorcio, encontrando mi propia PAZ.

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